Económicamente interesante

Hoy, a pesar de sentir un peso excesivo en las piernas del alma mirando el cielo caluroso de este mayo “florido y hermoso” de hoy, me he sentido reconfortado en mi ego-mente por este artículo del economista jefe de la BBC. No será un flash al uso. El “cuerpo” me pide escribir, o puede que sea el nuevo teclado. No sé si a vosotros os pasa lo mismo cuando cambiáis de teclado.

 

O puede sencillamente que sea la necesidad y la posibilidad de distanciarme de las noticias y todo su stress de estos tres meses (Gran debate Francia, Brexit medio parado, USA medio asimilado,…). Y con los podcasts casi ya todos migrados a esta página web peoncaminero.com a la que por cierto tendré que bautizar en su nueva quinta etapa. Demasiado stress.

Hace mucho que no escribo y si sale algo decente lo usaré de script para un audio (para los que prefieran oír en vez de leer). Mas aún, lo colocaré también en jesusbezanilla.com la página profesional. Me da que va a salir pizca confidente pero con algo de enjundia colateral de carácter profesional.

Ya grabaré otro día a Maquiavelo para mis fieles 40 locos de la colina. Él siempre estará ahí y vosotros podréis colaborar con un hilo intentando transmitir a algún otro el deslumbramiento que supone su texto de Tito Livio cuando se llega a percibir por experiencia que todo estaba ya ahí, tiempo ha; formando parte de algún modo de esa corriente de sabiduría perenne que supo entrever Aldous Huxley.

Mis conocimientos de economía y mis percepciones de las cosas no iban tan desencaminadas a lo que parece. Eso ya lo comenté en el audio de “individualismo y egoísmo” en el cual, casi sin haberlo querido, ya expuse mis discrepancias con la escuela austriaca (mi querida escuela austriaca). No coincido en ese sentimiento de que todo está mal. Lo que sucede es que todo el sistema en sí está en crisis (cambio) profundo, y ya no sabemos ver las señales. [anécdota de la película el hombre que susurraba a los caballos].

Esa parte de ignorancia inevitable, esotérica, budista, de mecánica cuántica, que conlleva de modo inevitable a la humildad frente a la fatal arrogancia descrita agresivamente por Hayek con cierto matiz negativo de rendición [cita a su libro y a su último párrafo del discurso del Nobel, aunque merece la pena el esfuerzo de leerlo entero] o más humanamente por Popper con muy claro matiz positivo de pelear por avanzar [cita a su libro la responsabilidad de vivir o la sociedad abierta (este por referencias)].

Captura de pantalla 2019-05-22 a las 16.55.56.pngEl artículo está en inglés (of course: it’s the BBC) pero se sigue bastante fácil, creo. Resumo básicamente. Dos conceptos parecen estar en el meollo de la discusión hoy en la teoría económica: complejidad y comunidad.

Complexity is a reaction against some very simplistic assumptions upon which the orthodox economic models are built: in particular the assumptions that individuals know what they want, that they maximise their utility subject to the constraints on income and time they face and that companies maximise profits.

It turns out that people do not just act as individuals. They value their sense of belonging to a society; they have a sense of group interest, they are happy to make obligations to the rest of the group, and the group identity shapes their decision-making. And you can’t just assume that away.

So?…

Pues eso. Complejidad. La economía es una ciencia social, o sea sin leyes matemáticas puras, por mucho Big Data o IA que se llegue a usar; lógicas sí, claro, como hace ver Poppe (criticando agriamente a Popper y sus postulados de verificación por falsación). Pero es que ademas es una ciencia, o sea: siempre estará en movimiento inestable arrumbando teorías y leyes asumidas de antes como dogmas intocables. Y aquí toca defender a Hayek usando su propio discurso del Nobel: ¿por qué a la economía se le exige certeza? ¿se le exige acaso a la historia o a otras ciencias sociales?

Siempre caminamos entre sombras, y siempre tendemos a simplificar, a generar una narrativa comprensible que diría Taleb. Pero las cosas se pueden simplificar hasta un punto y no más, como ya advirtió Einstein levantando el dedo. No más. Por muchos datos de computación que consideremos, sólo se podrá llegar a determinado conocimiento digamos de tendencia general (Asimov y su psico-historia, ¡Qué monstruo!).

Hay demasiadas variables en la vida. Esa fortuna de los clásicos, esos dioses tan humanos en sus comportamientos y deseos. Esos héroes luchando por poner orden en las cosas. Todo humano, demasiado humano al fin y al cabo. Todo falible. Todo mortal y perecedero. Todo juego aleatorio al final.

Pero inevitablemente debemos simplificar. Los ingenieros que yo sepa no tenemos un dicho al respecto, que yo tomé de los arquitectos en principio: si no sabes hacer un croquis es que no lo entiendes. O dicho de otro modo práctico: si no sabes explicarlo de modo sencillo es que no lo entiendes.

La complejidad que la economía enfrenta hoy es la constatación básica de la toma de conciencia del fallo de los modelos que se basan en comportamientos ciertos, fijos, lógicos, medibles, sensatos. Ni era cierto para el individuo, menos para cualquier grupo, ni mucho menos aún para conjuntos más amplios como pudiera se el social. Todo eso lo via muy bien Maquiavelo tiempo atrás, al menos en lo que me a mí respecta, porque de seguro que oros también.

Se habla también de la inflación. Concepto este que no se caba de entender o justificar. Hay que recordar aquí que algo puede tener que ver el hecho de que allá por 2000 poco, a España se le pidió que dejará de publicar su estimación de IPC para el año en los presupuestos generales con el argumento de que era una profecía autocumplida. Algo se comenta en el articulo. Pues todo tiene su lado bueno y su lado malo. Lo mismo hay que volver a decirlo para poner así el listón de lo malo conocido a tener una variable que ahora mismo parece no encajar con teoría económica alguna [podcast BCE tipos de interés neutro con las tres paradojas sistémicas planteadas por el analista inversor financiero].

Vamos con lo segundo: la comunidad. Resulta que también lo comenté casi sin querer en el podcast de individualismo. El poder de influir: que como individuos es nulo a menos que uno sea Julio Cesar. El equilibrio de poderes: mayoría vs elite, que bien comenta Maquiavelo.

Y aquí lo que esta en cuestión no es sólo la economía si no el adjetivo de social. Y por derivada cualquier otra ciencia o sistema asociado a lo mismo: básicamente la política. La eterna lucha del grupo y el individuo, de la seguridad y la libertad, del riesgo cambiante y la certidumbre.

Por eso en economía que en otras muchas cuestiones se están viviendo momentos impresionantes de cambio, de crítica, de validación, de búsqueda… ¿y por qué no? de posibilidades.

Todo eso me ha sugerido este articulo. A veces, las mayorías de las veces, las cosas no suceden cómo las teníamos previstas aunque tengamos que terminar diciendo como Hannibal Smith “¡Me encanta que los planes salgan bien!”. En esa psicología metafísica cuántica que sólo he rascado se diría que hay que abrazar lo desconocido, lo imprevisto.

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